Prueba

body

Asu mecha pachi, quiúbole con ese fandango. Vámonos para el puerto a echarnos un lechero bien espumoso y una bomba con frijolitos. Que suene la jarana y rasgue el requinto, primo. A zapatear en la tarima hasta que amanezca y nos duelan los pies, porque aquí con el calorcito y la brisa del mar rápido se nos levanta el ánimo. Dale duro al son jarocho que la noche es joven, la versada está sabrosa y el arpa ya quedó bien afinada.

Pásame unas picadas de salsa verde con harto queso, o un volován de jaiba para ir aguantando el hambre. Qué bárbaro, parece que se viene un norte fuerte pero nada que un buen café no quite. Ahí nos vemos en el malecón, dando la vuelta, sintiendo la humedad que nos hace sudar la gota gorda. ¡Ah, qué chulada de maíz prieto! No te me rajes y saca el aguardiente de caña para brindar por los buenos tiempos, que aquí la tristeza se cura cantando y bailando una bamba.

Desde Banderilla hasta Tlacotalpan, puro orgullo jarocho, sí señor. Que cruja la iguana y vuele el pájaro carpintero entre los manglares. Echando chal con los compas, tirando rostro en el zócalo mientras cae la tarde. Esto no es cualquier cosa, es la pura sabrosura de nuestra tierra. Ya rugiste, león. Nos vemos al ratito, que me voy a echar un buen coyotito en la hamaca bajo la sombra, con el ventilador a todo lo que da.

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